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Descubra los motivos por los que los clientes inician disputas sobre transacciones y conozca estrategias para mejorar la gestión de las devoluciones y proteger los ingresos de su empresa.
Ningún comerciante quiere recibir noticias sobre una disputa relacionada con una transacción. En pocas palabras, un cargo impugnado supone una posible pérdida de ingresos. Si a esto le sumamos los numerosos costes adicionales que conlleva una disputa (comisiones por devolución, sanciones, etc.), es fácil comprender por qué los desacuerdos en materia de pagos constituyen un problema grave para los minoristas.
Sin embargo, para los consumidores, el proceso de reclamación es una herramienta muy útil. La posibilidad de impugnar un cargo en la tarjeta de crédito protege su bienestar financiero. Sin protección frente a errores del sistema o fraudes, ningún cliente se arriesgaría a utilizar su tarjeta de crédito.
Por desgracia, las estrategias de gestión de reclamaciones de los comerciantes suelen pasar por alto esta perspectiva del consumidor. Y eso limita la eficacia de cualquier plan de respuesta. Son personas reales las que reclaman una transacción; saber por qué han reclamado un cargo es fundamental si se quieren elaborar defensas sólidas y precisas.
Analicemos con más detalle los litigios relacionados con las transacciones desde el punto de vista del consumidor.
Comprender las disputas sobre transacciones
Una disputa por una transacción es un desacuerdo entre usted y un cliente. Los errores ocurren: la ley permite a los consumidores cuestionar la validez de cualquier cargo. Si uno de sus clientes encuentra pruebas razonables de que existe un problema, puede presentar una reclamación para resolverlo.
Entre los motivos habituales de las disputas por transacciones se incluyen:
Errores de facturación (cobros duplicados, fallos técnicos, valores incorrectos)
Cargos no autorizados (pagos desconocidos, fraude)
Problemas con la calidad del producto (artículos dañados, artículos que faltan, producto que no se ajusta a la descripción)
No se ha realizado la entrega (no he recibido el producto en el plazo acordado)
Las disputas sobre transacciones constituyen un derecho legal de los consumidores en virtud de la Ley de Facturación Justa de Crédito de 1974. Su objetivo es proteger a los clientes frente a la facturación injusta de créditos. Esto favorece un uso informado del crédito para lograr una mayor estabilización económica. En otras palabras, los consumidores pueden confiar en el sistema de crédito abierto, ya que no tienen que soportar la carga financiera derivada de fraudes o errores.
La perspectiva del consumidor en la impugnación de transacciones
Las leyes sobre facturación crediticia justa convierten el proceso de reclamación en una herramienta legítima para el consumidor. Pero eso no significa que todo sea un camino de rosas. La mayoría de los clientes pasan por un proceso similar cada vez que reclaman una transacción:
Descubrimiento: En primer lugar, un cliente detecta un cargo erróneo. Los problemas en un extracto de facturación no son una sorpresa agradable. Pueden surgir sentimientos de urgencia, frustración y desconfianza.
Contacto con el comerciante: En segundo lugar, el cliente suele intentar resolver el problema contigo, el comerciante. Pero si no consigue ponerse en contacto contigo o siente que sus inquietudes no se tienen en cuenta, pueden surgir sentimientos de enfado o de impotencia.
Presentación de reclamaciones: En tercer lugar, al no tener otro recurso, el cliente presenta una reclamación ante la entidad emisora de su tarjeta. Algunos consumidores pueden sentir una mayor cautela en este punto, sobre todo en casos de fraude real. Sin embargo, muchos pueden sentir ansiedad ante casos complejos que no tienen una solución fácil.
Pruebas: En cuarto lugar , el cliente debe demostrar su reclamación. Esto puede suponer mucho tiempo y esfuerzo, lo que puede generar un sentimiento de insatisfacción. Esa insatisfacción no hace más que agravarse si el cliente descubre que te opones a su reclamación.
Investigación: En quinto lugar, los consumidores deben esperar mientras la entidad emisora de la tarjeta evalúa la reclamación. La impaciencia y el temor pueden apoderarse de los clientes mientras esperan el resultado de la deliberación.
Resolución: Por último, es probable que los clientes se sientan aliviados si se llega a una resolución adecuada (sobre todo si ello da lugar a una devolución del cargo). Sin embargo, si el proceso resulta injusto y agotador, la relación con el cliente puede romperse de forma irreparable.
El impacto de los litigios en los consumidores
Es evidente que los consumidores tienen intereses personales en juego en cada litigio relacionado con una transacción. Pero los litigios prolongados también tienen varias repercusiones secundarias, al igual que ocurre con los comerciantes:
Dificultades económicas: Los consumidores se enfrentan a la misma incertidumbre financiera que los comerciantes durante el proceso de reclamación. Por ejemplo, ellos también deben hacer frente a una pérdida temporal de fondos. Y planificar el presupuesto para ello puede resultar complicado. El seguimiento confuso de las cuentas puede generar estrés adicional.
Inconvenientes: Los consumidores también deben dedicar mucho tiempo y esfuerzo a reclamar un cargo. Al igual que los comerciantes, tienen que rellenar formularios, reunir pruebas y ponerse en contacto con las entidades emisoras. Estas gestiones interrumpen sus actividades cotidianas y suponen un inconveniente.
Desconfianza: Los consumidores también pierden la confianza en el sistema de pago y en el comerciante al que han comprado. Una disputa prolongada genera tensiones que afectan negativamente a la experiencia del cliente. Por ejemplo, las entidades emisoras pueden bloquear la cuenta de crédito del cliente en casos de suplantación de identidad. Incluso una vez resueltos, estos problemas hacen que el uso de la tarjeta de crédito resulte incómodo.
Sanciones: Los consumidores también pueden sufrir consecuencias directas en sus cuentas, al igual que los comerciantes. Por ejemplo, quienes cometan fraude mediante devoluciones de cargo pueden ser sancionados. Aunque esto no afecta a la puntuación crediticia, la cuenta queda marcada, lo que puede influir en la capacidad futura para obtener un préstamo. En algunos casos, incluso puede llegar a producirse el cierre de la cuenta.
Motivos por los que los consumidores pueden impugnar transacciones
Si el proceso de reclamación no es nada fácil para los clientes, ¿por qué se toman tantas molestias para corregir los cargos de la tarjeta de crédito? En realidad, hay muchas situaciones de la vida cotidiana que, como es lógico, llevan a los clientes a reclamar una transacción. He aquí algunos ejemplos:
Transacciones no autorizadas (Condiciones 10): El descubrimiento de un cargo que el cliente no ha autorizado suele indicar un fraude de identidad. Estos momentos provocan conmoción y una sensación de violación que genera una fuerte demanda de resolución.
Errores de facturación (Condiciones 12): Piensa en alguien que se encuentre al límite de los umbrales de penalización de la cuenta. Los cargos inexplicables o la doble facturación pueden parecer que le obligan a pagar comisiones o costes por intereses elevados. La frustración y la confusión en estos casos pueden empujar a las personas a presentar una reclamación.
Calidad del producto (Condiciones 13): Ten en cuenta a los consumidores que tienen negocios que dependen de tus productos. Si faltan piezas o llegan dañadas, la insatisfacción y la vergüenza ajena pueden dar lugar a una reclamación.
Incumplimiento de la entrega (Condiciones 13): Imaginemos una familia que no recibe sus regalos de Navidad a tiempo. La decepción y la impaciencia podrían llevar al titular de la tarjeta a presentar una reclamación.
Qué pueden hacer los comerciantes
Aunque es necesario, el proceso de resolución de disputas conlleva fricciones tanto emocionales como económicas. En un mundo ideal, todos podrían encontrar formas de reducir esas fricciones sin comprometer la integridad del proceso. A continuación, te presentamos algunas posibles estrategias de defensa centradas en el cliente que te ayudarán a alcanzar ese objetivo:
Medidas preventivas: Si es posible, reduzca las situaciones en las que sus clientes sientan la necesidad de impugnar una transacción. Ofrezca descripciones claras de los productos, aplique controles de calidad a los productos y utilice software de detección de fraudes.
Atención al cliente: Resuelve los problemas de los clientes antes de que se conviertan en reclamaciones. Elabora políticas que tengan en cuenta las necesidades de los clientes, crea canales de contacto accesibles y ofrece condiciones de reembolso claras y transparentes.
Implementación de soluciones de alerta: Existen soluciones a disposición de los comerciantes que les envían una notificación cuando se inicia una reclamación (antes de que se convierta en una devolución). Esto permite a los comerciantes abordar el problema de forma proactiva antes de que el banco o la entidad emisora lleve a cabo su investigación inicial. Estas soluciones reducen hasta en un 70 % las posibles devoluciones derivadas de reclamaciones sobre transacciones. Chargeflow ofrece a sus clientes las soluciones de alerta de reclamaciones sobre transacciones más sofisticadas del mercado actual.
Resolución de disputas: Minimice el impacto negativo en la relación con el cliente cuando los consumidores impugnen cargos problemáticos. Mantenga una comunicación fluida, facilite datos detallados de los recibos de compra y ofrezca recursos informativos durante el proceso de resolución de la disputa.
Mejora continua: adapta tus estrategias de defensa ante reclamaciones en función de los motivos por los que tus clientes las presentan. Utiliza mecanismos de retroalimentación, aprovecha las nuevas tecnologías y actualiza periódicamente la seguridad de tus procesos de transacción.
Conclusión
Las disputas sobre transacciones son un aspecto fundamental del comercio electrónico, ya que afectan tanto a los comerciantes como a los consumidores. Si bien los comerciantes deben preocuparse por las implicaciones financieras, también es necesario comprender el valor de las disputas desde el punto de vista del consumidor.
Las disputas sobre transacciones pueden fomentar relaciones duraderas al proteger a los consumidores. Los clientes que se sienten seguros al utilizar sus tarjetas de crédito son más propensos a comprar en comercios de confianza. Por eso es tan importante gestionar adecuadamente las disputas sobre transacciones desde el punto de vista del cliente.
Para gestionar las reclamaciones de forma eficaz, los comerciantes deben dar prioridad al servicio de atención al cliente, a las descripciones claras de los productos y a soluciones proactivas, como el sistema de alertas de Chargeflow. Estas estrategias centradas en el consumidor no solo reducen los costes derivados de las reclamaciones, sino que también fomentan la confianza y las relaciones a largo plazo.
Por lo tanto, comprender y respetar el punto de vista del consumidor a la hora de gestionar las disputas relacionadas con las transacciones beneficia tanto a los comerciantes como a los consumidores, lo que fomenta un sistema de crédito seguro y mutuamente beneficioso. Invierta en estrategias de defensa centradas en el consumidor que reduzcan los costes de las disputas sin perjudicar la relación con el cliente.
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