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Los adquirentes y los emisores desempeñan un papel fundamental en el flujo de una transacción. Comprender las funciones de estos dos actores es fundamental para cualquier comerciante de comercio electrónico.
En el ámbito del comercio electrónico, hay dos entidades fundamentales que permiten que el dinero pase sin problemas del comprador al vendedor: el banco adquirente y el banco emisor. Comprender estas funciones no es solo una cuestión de conocimientos técnicos, sino también de visión estratégica empresarial. Conocer las funciones y las diferencias entre estos dos actores clave es esencial para cualquier comerciante de comercio electrónico que desee establecer o mejorar su negocio en línea.
Los bancos adquirentes, también conocidos como bancos comerciales o entidades adquirentes, son instituciones financieras que prestan servicios de cuentas comerciales a los vendedores. Estos servicios permiten a las empresas aceptar pagos electrónicos, como transacciones con tarjetas de crédito y de débito. Esta facilidad resulta fundamental en el mercado digital actual, donde los pagos electrónicos son la norma.
Cuando un cliente utiliza una tarjeta de crédito o débito para realizar una compra, los bancos adquirentes procesan la transacción, verificando que la tarjeta sea válida y que el cliente disponga de fondos o crédito suficientes. El procesamiento rápido y seguro de estas transacciones es la base de la experiencia de comercio electrónico. Una vez aprobada la transacción, el banco adquirente abona el importe en la cuenta del comercio y lo carga en la cuenta del cliente.
Los bancos adquirentes suelen cobrar una comisión por sus servicios a los comerciantes, normalmente un porcentaje del importe de la transacción y una tarifa fija por transacción. Comprender estas comisiones es fundamental para que los comerciantes puedan gestionar sus operaciones financieras de forma eficaz. Además de procesar las transacciones, los bancos adquirentes también pueden ofrecer servicios de protección contra el fraude y pasarelas de pago, que son elementos clave para garantizar la seguridad de las transacciones en línea.
Los bancos emisores, también conocidos como bancos emisores de tarjetas o emisores, son entidades financieras que proporcionan tarjetas de crédito y débito a los consumidores.
Estas tarjetas permiten a los consumidores realizar pagos electrónicos por sus compras. La función de los bancos emisores va más allá de la mera distribución de tarjetas; son fundamentales para mantener la confianza de los consumidores en las transacciones electrónicas.
Cuando un consumidor utiliza una tarjeta de crédito o débito para realizar una compra, la entidad emisora de la tarjeta procesa la transacción, verificando que la tarjeta sea válida y que el consumidor tenga la capacidad de pago necesaria. Este proceso de validación es fundamental para prevenir el fraude y garantizar la integridad de las transacciones.
Además de emitir y gestionar tarjetas de crédito y débito, los bancos emisores prestan otros servicios financieros a los consumidores, como cuentas corrientes y de ahorro, préstamos y productos de inversión. También pueden ofrecer atención al cliente, lo que incluye la resolución de litigios y la protección contra el fraude. Estos servicios adicionales ponen de relieve el papel integral que desempeñan los emisores en la gestión financiera y la protección del consumidor.
Antes de pasar al siguiente punto, conviene señalar que, si bien los adquirentes representan a los comerciantes y los emisores a los clientes, un mismo banco puede desempeñar ambas funciones. Esta doble función puede agilizar los procesos transaccionales, pero también requiere una gestión cuidadosa para evitar conflictos de intereses.

Los bancos adquirentes procesan los pagos electrónicos que realizan los clientes mediante tarjetas de crédito y débito. Por lo general, cobran una comisión por sus servicios. Por su parte, los bancos emisores se encargan de gestionar y prestar asistencia al cliente en lo relativo al uso de las tarjetas.
Las funciones específicas de estas entidades, o de aquellas que desempeñan ambas funciones, son las siguientes:
Bancos adquirentes:
Bancos emisores:
Una vez descritas estas funciones, profundicemos en cómo interactúan entre sí para garantizar un proceso de pago fluido. Esta comprensión más detallada le proporcionará información útil para optimizar sus estrategias de pago y mejorar la satisfacción del cliente.

La principal diferencia entre un emisor y un adquirente radica en sus respectivas funciones en las transacciones financieras. Comprender esta distinción es fundamental para desenvolverse con eficacia en el panorama financiero del comercio electrónico.
En toda transacción con tarjeta de crédito intervienen varias partes: el banco emisor, el banco adquirente, la red de pago y la entidad emisora de la tarjeta. Sin embargo, los adquirentes y los emisores son los principales responsables de este proceso, ya que garantizan la seguridad y la eficiencia de las transacciones.
En la siguiente sección, analizaremos más a fondo sus funciones en el proceso de transacción, destacando la importancia estratégica de cada una de ellas en el ecosistema del comercio electrónico.
Cuando un consumidor utiliza una tarjeta de crédito o débito para realizar una compra, el banco emisor recibe una solicitud para autorizar la transacción. El emisor comprueba que la tarjeta sea válida y que el consumidor disponga de crédito o fondos suficientes para completar la transacción. Si aprueban la transacción, el banco emisor envía un mensaje de autorización al adquirente, indicando que el consumidor dispone de crédito o fondos suficientes para completar la compra.
El banco adquirente recibe la autorización de pago del emisor. A continuación, abona el importe de la compra en la cuenta del comercio y lo carga en la cuenta del cliente.
La compensación y la liquidación consisten en transferir fondos de la cuenta del cliente a la cuenta de la empresa una vez que se ha aprobado una transacción.
El banco adquirente gestiona la transferencia de fondos de la cuenta del cliente a la cuenta de la empresa.
Una vez que el adquirente ha transferido los fondos a la cuenta del comercio, el banco emisor concilia la transacción y actualiza la cuenta del cliente para reflejar la compra.
El banco emisor también puede encargarse de comunicarse con el cliente en relación con la transacción y de prestarle la asistencia necesaria. Es importante señalar que el proceso de compensación y liquidación de pagos puede implicar pasos y partes adicionales, como la red de pago y la asociación de tarjetas.
Una devolución es cuando un consumidor impugna una transacción y solicita un reembolso a la empresa. El banco emisor anula la transacción y abona el importe de la compra en la cuenta del consumidor, mientras que el banco adquirente carga el mismo importe en la cuenta de la empresa.
El proceso práctico comienza cuando el consumidor inicia una devolución. El banco emisor recibe una solicitud para anular la transacción y abonar en la cuenta del consumidor el importe de la compra. A continuación, revisa la solicitud de devolución para determinar si la transacción fue autorizada por el consumidor. Si el banco emisor determina que la transacción no fue autorizada, abonará en la cuenta del consumidor el importe de la transacción.
Por su parte, el banco adquirente recibe una solicitud para cargar en la cuenta de la empresa el importe de la compra.
El banco adquirente es responsable de revisar la solicitud de devolución y determinar si el comerciante procesó la transacción correctamente.
Si el banco adquirente determina que la transacción se procesó correctamente, puede impugnar la devolución y tratar de recuperar los fondos del banco emisor.
En otros casos, el banco adquirente cargará el mismo importe en su cuenta de comerciante y le enviará la notificación.
Si se determina que es necesario presentar una contestación a la devolución, deberá enviar una respuesta a dicha devolución. En ese caso, deberá redactar una carta de contestación a la devolución y enviarla a su entidad adquirente para su revisión; esta, a su vez, la remitirá al banco emisor.
A continuación, la entidad emisora evalúa tu respuesta, decide el resultado del caso y adjudica la factura de la transacción a la parte correspondiente. Aunque sobre el papel parezca un proceso sencillo, lo que debes saber sobre la mediación en las devoluciones es que se trata de un camino largo y tortuoso con escasas posibilidades de éxito para los comerciantes. Al menos, si no cuentas con las ventajas adicionales que ofrecen la automatización y el análisis de los pedidos, como las que proporciona Chargeflow.

La protección contra el fraude se refiere a las medidas que adoptan las entidades financieras y las empresas para prevenir, detectar y mitigar las actividades fraudulentas relacionadas con las transacciones con tarjetas de crédito y débito.
Los bancos adquirentes se encargan de prestar servicios de procesamiento de pagos a las empresas, lo que incluye protegerlas contra actividades fraudulentas. También pueden ofrecer servicios de protección contra el fraude, como la supervisión de actividades sospechosas en la cuenta de la empresa y el envío de alertas a la empresa en caso de que se detecten transacciones no autorizadas.
El banco adquirente suele colaborar con la empresa para desarrollar y aplicar medidas destinadas a prevenir el fraude, como exigir una autenticación adicional para determinadas transacciones. Por lo tanto, debes averiguar qué servicios de protección contra el fraude ofrece tu banco adquirente.
Por su parte, los bancos emisores se encargan de gestionar las cuentas de los titulares de las tarjetas y de protegerlas contra actividades fraudulentas.
El banco emisor puede ofrecer servicios de protección contra el fraude, como la supervisión de actividades sospechosas en la cuenta del titular de la tarjeta y la notificación al titular en caso de que se detecten transacciones no autorizadas. También puede colaborar con el titular de la tarjeta para desarrollar y aplicar medidas destinadas a prevenir el fraude, como exigir una autenticación adicional para determinadas transacciones.
En resumen, los bancos emisores y los bancos adquirentes ofrecen servicios de protección contra el fraude para evitar transacciones no autorizadas.
En conclusión, la compleja interacción entre los bancos adquirentes y los emisores es fundamental para el proceso de las transacciones de comercio electrónico. Los bancos adquirentes tienden un puente entre las empresas y las redes de pago, facilitando el procesamiento fluido de las transacciones y proporcionando servicios esenciales a los comerciantes. Por su parte, los bancos emisores desempeñan un papel vital en la gestión de las finanzas de los consumidores y en garantizar la seguridad de las transacciones. Juntos, constituyen la columna vertebral de los pagos electrónicos, respaldando el dinámico mundo del comercio electrónico.
Comprender las funciones distintas, pero complementarias, de estas entidades no solo desmitifica el funcionamiento de los pagos electrónicos, sino que también permite a los comerciantes de comercio electrónico tomar decisiones con conocimiento de causa. Este conocimiento es fundamental para optimizar los procesos de pago, mejorar la experiencia del cliente y, en última instancia, impulsar el crecimiento del negocio. A medida que el panorama del comercio electrónico sigue evolucionando, mantenerse informado sobre estos actores clave del ecosistema financiero seguirá siendo un activo inestimable para cualquier comerciante en línea.
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